sábado, 28 de enero de 2012

CICLO DE LLUVIA

Mark Rotkho


La luna se oculta...
la luna se oculta en 
sus cabellos. 
El 
lirio 
del cielo 
colmado de sueños, 
se desploma. 

cubre su brevedad en el canto 
encierra en redes pájaros desmayados 
por margaritas y crepúsculos 
La ahonda. 

Declama 
sobre su 
cuerpo 
de la lluvia 

esparcido murmullo.


e.e. Cummings
Versión de Alfonso Canal


CICLO DE LLUVIA

Gota de lluvia
Una gota de lluvia temblaba en la enredadera.
Toda la noche estaba en esa humedad sombría
que de repente
iluminó la luna.


José Emilio Pacheco.
Gerardo Cantú 
Después de la lluvia




miércoles, 25 de enero de 2012

CICLO DE LLUVIA

Piedra negra sobre una piedra blanca 

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...


César Vallejo.

domingo, 22 de enero de 2012

CICLO DE LLUVIA



Henri Cartier Bresson

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda...

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente...



Fernando Pessoa

Versión de Ángel Crespo

viernes, 20 de enero de 2012

CICLO DE LLUVIA

SE BUSCA UN PARAGUAS

Aún no logro viajar hasta los sueños de un gato.
Ni dormir en el centro de un huracán.

Esto es un tratado sobre ratas.
Por la izquierda ahuyento al roedor del insomnio.
Por la derecha oculto la huella de un recuerdo.

Si las ratas cierran un ojo, escribo.
Si lo abren, se llevan lo que callo.

Hay vírgenes rojas que habitan la ratonera del vacío.
Discursos metódicos que a nadie hacen feliz.

Amanece en la boca la sed que amanece en la mirada.

La palabra se moja como un paraguas
bajo un diluvio de abrazos perdidos.

La muy sola palabra se dice a solas
entre los solos de noviembre.

Yady María Henao.



René Magritte

jueves, 19 de enero de 2012

HÉROES

HÉROES


                                                                                       Ni  toda  la oscuridad del
                                                                                      mundo puede apagar la  
                                                                                     llama de una vela

                                                                                    San Francisco de Asís


En este territorio, caminamos
para conocer gente que brilla con luz propia
y sólo se brindan  como frutas y resplandecen:
 se acostumbraron a ser luz .

Luego conocemos personas que confunden
los frutos luminosos de las anteriores
con armas letales
 y hacen callar
al cumplir con su designio mortal.
No dan cobijo, sólo sombras son.

 Nosotros, los  observadores
procuramos  recibir y no dar
aunque saboreamos;
 los jugos incandescentes otorgados.
No brindamos, ni obsequiamos
para evitar ser malinterpretados
 o  acusados de  refulgentes.

Así seguimos tras la sombra de seres luminosos
notamos como a pesar de los disparos
 su incandescencia continúa y marcha
encegueciéndonos con su  resplandor.

Liliana Gastelbondo

miércoles, 18 de enero de 2012

CICLO DE LLUVIA

La lluvia cae en el polvo igual que el poema...
La lluvia cae en el polvo igual que en el poema
de Li Po. En el sur
los días tienen ojos grandes
y redondos; en el sur el trigo ondula,

sus crines danzan en el viento,
son la bandera
descamisada de mi embarcación;

en el sur la tierra huele a lino blanco,
a pan en la mesa,
el fulvo ardor de luz invade el agua,
cayendo sobre el polvo, leve, encendida.

Igual que en el poema
(Eugenio de Andrade)
Versión de Aníbal Núñez